Durante el embarazo y el primer tiempo de puerperio leí muchas cosas acerca de parto respetado, lactancia materna y crianza con apego, sobre todo experiencias y relatos de otras mamás que generosamente comparten sus vivencias en la red, para ayudar y acercar a nuevas mamás, para tender la urdimbre, para intentar no sentirnos tan solas con un bebé en brazos y tomando decisiones algo diferentes a la mayoría. Me sumo: comienzo a escribir mis vivencias, no sé si son sólo para mí, o para Ona cuando crezca… o quizás sirvan para compartir con otras mamás, para aportar mi granito de arena a una sociedad más amable con los bebés, sus papás y su forma de criar.

lunes, 3 de marzo de 2014

mundos paralelos

Se detiene de pronto en medio de la vereda y queda absorta observando una hormiga...
cuenta los peldaños de su escalera imaginaria dando saltitos entre la gente...
recorre ida y vuelta el camino dorado que se le permite en una línea de baldozas rotas, y se enfada muchísimo si alguien pone los pies allí, y lo increpa: este es mi lugar y no es para caminar, es para saltar!!
en medio de la gente apurada y ensimismada ella abre los brazos y levanta vuelo en su avión a toda carrera, después se sienta en busca de merecido descanso justo en la puerta de un banco donde la gente inoportuna pretende entrar y salir...
la niñez se abre paso, encuentra siempre donde desplegarse, su ímpetu no reconoce nuestros miedos ni hace caso a las buenas formas... es tan lindo sacarse los zapatos!!!
la niñez en la ciudad está contenida y apurada, confinada a pequeños espacios, a cada vez más grandes pantallas, acorralada por los quedate quieto, no saltes, aca no se puede gritar, cuidado, correte, caminá más rápido, pará que viene un auto... pero el mundo interno sigue otros patrones, otras reglas, es caprichoso, urgente, deseoso, imperioso y sediento...
y nosotros asistimos al milagroso momento en que tiempo y espacio se recortan, aceptamos esperar y contemplarla recorrer hasta el hartazgo el mismo camino, permanecer un tiempo incierto frente a algo atractivo, subir y bajar miles de veces la escalerita, y hablar con voz aguda y alta y cantar, y preguntar... detenemos el reloj y logramos entrar en el mundo sin tiempos y la ciudad comienza a desvanecerse, se torna absurda, opresiva, demasiado de prisa para no se sabe qué, .. y ella nos sonríe, nos mira cómplice y nos convida con su magia, con un trocito de su mundo fantástico: y jugamos
porque ella es niña ahora, y no puede esperar
porque ella está construyendo sus reglas
porque su desafío me genera preguntas y me obliga a repensar
porque increpa todo lo dado, y lo reinventa
porque estamos para defender su derecho a la inocencia, a la imaginación y a ser feliz

domingo, 19 de enero de 2014

Tiempo fuera

Estoy atravesando un momento raro: llevo un tiempo sin ver a mi madre, no muy largo, aunque mucho más tiempo de la he visto sin querer hacerlo... Los motivos?? Uff... desencuentros, desentendimientos, sensación de no ser respetada, aceptada tal como soy ahora, algunas diferencias en nuestras visiones de la vida, de las relaciones... Nada irreparable, creo, pero de momento difícil de zanjar sin herir.  A veces es mejor la distancia, enfriarse, respirar y ver las cosas con cierta perspectiva.
El puerperio hizo lo suyo y yo me entregué: me dejé revolcar por las olas de recuerdos, sumergirme en mi ser bebé, enfrentarme a mis desamparos, a mi historia tal como yo la fui recordando, despojándome esta vez de lo que me contaron, y dejar entrar los recuerdos, sensaciones, olores, palabras que dejaron su marca. Mareas de imágenes de la vida que viví, la que vivo hoy , la que quiero elegir vivir cada día; mi vida, propia, mía, conmigo a cargo... En realidad todo este proceso se podría haber hecho con menos costo, pero si cada cambio es visto como un reproche, cada elección diferente como si se señalara un error, es complicado. 

En este tiempo hablando con otras mujeres encontré que de un modo u otro también atravesaron este proceso, quizás sea algo propio de las relaciones femeninas, de madres e hijas... o quizás una cuestión generacional, no lo tengo claro, pero noto que muchas debemos romper el statu quo con nuestra madre para poder crecer. Yo siento que necesito terminar de independizarme, emocionalmente, en un aspecto muy intangible pero tremendamente potente, para poder ser la mujer y la madre que quiero ser. Me cuesta mucho explicar esto sin caer en ejemplos cotidianos, y no quiero hacerlo acá, así que no sé si se llega a entender lo que quiero decir. Romper con los mandatos, con la dependencia, con el complacer, dejar de asumir la culpa, dejar de temer no ser queridas... hacer un movimiento para no quedar atrapadas entre la hija que somos y la madre en que devenimos, debiendo conformar y complacer a ambos extremos. Y sobre todo algo muy en común es no querer repetir con nuestras hijas los vínculos que no fueron sanos para nosotras, y para eso hay que animarse a enfrentar la propia historia, desandarla, encontrar los lugares oscuros y abrir los ojos hasta poder ver, y llorar, y llorar hasta sanar...

Me siento una crisálida... me metí muy adentro mío, sola, enfrentándome a mis miedos, a mis demonios, a mis dudas, y aquí estoy: sanando, reparando, exorcizando, esperando el momento de desplegar mis alas, estrenar traje nuevo y salir a volar.

viernes, 3 de enero de 2014

Un cuento para cambiar el futuro...

click en el título para ir al cuento:


Me pasaron muchas cosas cuando leí este cuento... primero simplemente me encantó, por su ternura, sus ilustraciones, su narración. Me gustó como muestra con una naturalidad total el milagro del nacimiento, la tribu que contiene, la partera que acompaña, el linaje femenino que vivencia y aprehende, el poder femenino de la que pare, de la que acompaña, de la se nutre... 

Y sentí que mi mundo se hubiera construído de otro modo si lo hubiera leído de niña...

Las niñas nos criamos leyendo historias de princesas que esperan ser rescatadas por el príncipe azul, de madrastras que odian y castigan, de padres que intentan abandonar a sus hijos en el bosque para que mueran de hambre, pero una bruja los "rescata" y los engorda a base de dulces para servirlos en la cena... de la niña triste y humillada que limpia, harapienta y desamparada mientras sueña con el castillo... de otra que duerme el sueño eterno hasta que el beso patriarcal la devuelva a la vida, o de aquella que es entregada por su madre a las garras del lobo (con todas las recomendaciones para lavar su culpa) para cumplir con el mandato de cuidar a la anciana aún a costa de su propia vida, o de los cabritillos que son devorados por el lobo gracias a desamparo de la madre... y etc... 
Los aprendizajes y modelos que podemos sacar de todos estos cuentos son bastante siniestros, violentos y desesperanzados... no voy a profundizar en eso ahora...

Pero narrar una y otra vez, como piden los niños que se les narre, un cuento con este contenido augura algo diferente. Resulta que le estaremos diciendo a los niños (porque los varones serán padres) que el nacimiento es parte de la vida, un hecho natural y de celebración, que una mujer sabe cómo parir y un bebé cómo nacer, que es fundamental estar acompañada pero no invadida, que para poder acompañar otros deben sostener, que la tribu es importante, que los cambios que provoca la maternidad son esperables, sanos y maravillosos, que el mejor lugar para un recién nacido es el pecho de su madre con el sostén del padre, que los sueños se cumplen... Les estaremos brindando un tema para jugar como lo hacen los personajes del cuento, a nacer y parir en amor y respeto, en confianza y salud... 
Yo recuerdo que jugaba a salir corriendo de casa, soplando y gritando... a que paría gritando de dolor y a que el médico recibía a mi bebé y lo primero que hacía era golpearlo fuertemente en la cola mientras lo sostenía de los tobillos... me inundaban emociones de miedo, de muerte, de sufrimiento... Y fue esta imagen la que vino a mí durante el embarazo y me llevó a buscar otro camino, a despojarme de los miedos, a informarme y a parir como la Osa del cuento, llena de poder, sostenida por mi Oso, acompañada por mi superhéroe partera, en mi casa, con toda la sencillez y la luz con la que sale el sol cada mañana...

Michel Odent dice que para cambiar el mundo es necesario cambiar la forma de nacer... 
Y de criar también, agrego yo.

martes, 20 de agosto de 2013

Mil y Una noches (y días) de lactancia...

Y luego de casi 3 años de bellísima lactancia se fueron dando señales en ambas de que ya era hora de cerrar la etapa y aventurarnos a las nuevas que vendrán.
Mi cuerpo ya sentía mucho cansancio y exigencia. Ona se estaba mostrando muy ansiosa y no se satisfacía nunca, no descansaba bien, despertaba a cada rato demandando teta... ya no estaba siento placentero para ninguna de las dos.
Y una noche la demanda fue tanta y el descanso tan imposible que amanecí con la decisión tomada. Lo charlamos, le expliqué lo que sentía y nos pusimos a enumerar todas las cosas que le gusta hacer y que no se pueden hacer mientras se toma teta: desde comer frutillas a andar en triciclo pasando por todo lo que se me ocurrió y que ella aportaba. Así que esa noche los 3 fuimos a su habitación, jugamos, leimos cuentos... y llegó la hora de dormir y le hice upa... Y pidió teta. Le recordé lo que hablamos... y se enojó, y lloró, y gritó...  yo en calma la abrazaba y empecé a canturrearle... y su llanto fue cediendo y a los 5 minutos se había dormido. Y despertó a las 8.30 de la mañana!!!!
Las cosas tienen su momento, es así, todo llega y lo importante es saber leer que el momento a llegado.
De esto hace más de 1 semana. Las primeras noches se repitió la secuencia, pero igual de breve, ahora ya directamente me pide upa, o que la abrace, o le pide upa a Javi y hasta se quedó dormida mirando dibujitos! Y todas las noches durmió de un tirón hasta la mañana!
Javier cumplió un rol importantísimo (como durante toda la lactancia) Apoyándome, dándome ánimo, marcándome las señales, acompañando con presencia, mirada y escucha.
Yo estoy con un plus de energía que aún no sé bien dónde colocar! En realidad lo estoy utilizando para soportar lo poco que duermo, porque cuando Ona se duerme nosotros nos quedamos despiertos un par de horas más, y como no está la teta a la mañana se levanta re temprano!!! Así que estoy durmiendo escasas 6 horas... pero descanso bien, y el plus de energía compensa. Ona está muuucho más tranquila, demostrándome cariño con unos abrazos espontáneos maravillosos, dándome besos, disfrutando de estar a upa, y comiendo muuucho, jaja!
Estoy muy feliz por estos mil días y mil noches de lactancia, de placer, de disfrute, de entrega, de miradas, de contacto, de pieles y aromas que quedan guardaditos ahí,bien profundo, en ese lugar sagrado...
Estoy muy feliz de verla y ayudarla a crecer, dándole el empujoncito amoroso que hacía falta para empezar a volar...
Estoy muy feliz y agradecida de contar con mi compañero, sabio y empático, conteniéndonos y ayudándonos siempre.

                  Fuí Mamá Útero para gestarte,
                  Mamá Canal para parirte,
                  Mamá Teta para nutrirte...
               y cada día cuerpo y alma crecieron,
                      descubriendo nuevas zonas para maternarte
                  manos para guiarte,
                  brazos para mecerte,
                  corazón para albergarte,
                  pies para acompañarte,
                  voz para arrullarte,
                  ojos para admirarte,
                  pecho donde apoyarte,
                            convirtiéndome para siempre
                                 en Mamá Entera para Amarte.

sábado, 25 de mayo de 2013

El destete materno

Leer los tiempos es la clave, luego respetarlos...

Hace tiempo noto en mi hija cierta ansiedad en torno a la teta. Ella va al jardín, pasa 4 hs sin mí, pasa tiempo con su papá, con sus abuelos, con otros niños, y se la ve segura, armónica, independiente, autónoma y por sobre todo disfrutando. Cuando la llevo al parque pasa lo mismo, puede estar 3 horas en las que se acerca a pedirme galletitas o agua, pero no teta. En cambio si estamos en casa las 2 solas es teta y teta y teta, lo mismo ocurre a la noche o cuando estamos los 3 en casa e intentamos conversar con el papá.

Esa situación comenzó a hacerme ruido, junto al cansancio que me ocasionaba tanta teta nocturna cortando mi sueño... Sentir que quiero vincularme con mi hija más allá de la teta, ofrecerle otras maneras de contención y conexión, que incluso le bajen la ansiedad, pues noto que está pendiente de si está la teta y eso no le permite disfrutar otras cosas...

Entonces miré para dentro, y me di cuenta de que más allá de todos estos datos que puedo recoger y pensar, en mi fuero íntimo tengo ambigüedad... siento penita, no termino de decidirme a destetar, a comenzar a finalizar esta bella etapa y abrir la puerta a otra nueva... 
Hablé con ella hace 2 días, le dije que cuando era bebé necesitaba tomar teta muuy seguido y así lo había hecho, que cada vez que pedía yo le daba porque para ella eso era vital y no podía esperar, pero que ahora ya estaba más grande y que sí podía esperar, y que otras cosas podían satisfacerla: como tomar agüita, o jugo, o comer algo y que yo estaría siempre para ella pero que podía ser de otra forma: con besos, caricias, upita, no sólo con la teta. Así que le propuse que dejáramos la teta para el momento de irse a la cama a la noche o a la siesta, y para cuando se despertara...
Para mi sorpresa, una vez más, mi hija comprende y aprehende muy rápido y responde en consecuencia: pide cada tanto como tirándose un lance (o quizás para ver qué tan segura estoy), pero acepta lo que le propongo como opción sin problemas. Me pidió irnos a la cama y se durmió en su camita tomando teta, y durmió toda la noche de un tirón!!!! A la mañana la pasé a mi cama y teteamos un rato. Nos levantamos a desayunar y nos pusimos a jugar! El día transcurrió mucho más tranquilo, y sólo volvió a tomar para dormirse a la tarde y a la noche (también durmió de corrido en su cama) 
Me siento bien, en paz, contenta, más relajada porque disfruto de las veces que toma teta y no me siento tan exigida y por sobre todo, porque noto que bajó su ansiedad, que disfruta más que descansa mejor y que supe leer su tiempo de cambio, respetarlo y darle el empujoncito que la ayude a crecer (y crecer yo junto a ella)

sábado, 23 de marzo de 2013

errare humanum est...

El lunes pasado debió haber sido un día cualquiera... pero no lo fue y aún se sienten sus efecos...
Hubo un cumple en el jardín, y festejo, y velitas...y luego de las velitas, "bolsitas", y una de ellas, destinada a mi hija, fue a parar en su mochila, algo normal y corriente al parecer, salvo que nadie reparó en que mi hija es alérgica y que la bolsita contenía un chocoarroz relleno con dulce de leche, (algo así como una bomba de tiempo colocada silenciosamente en su mochila) ... y como nadie reparó en el detalle tampoco nadie avisó... y mi hija sacó la bolsita mientras su abuelo la traía en el auto, confiados ambos en que si estaba allí, era apto... Hasta que mi niña de sólo 2 años y medio supo darse cuenta y dar cuenta: "esto me hace mal abuelo" entragándole el alfajor a mi papá que pálido de espanto veía como Ona se hinchaba y se rascaba y se quejaba... a pocas cuadras de casa por suerte...
No sé si la hubiese reconocido si la cruzaba por la calle: tenía los ojos tan hinchados que apenas los podía abrir, morados de la congestión, el entrecejo borrado, rojo el cuello y llena de ronchas, quejándose, llorando... igual que mi padre mientras me pedía perdón ...
Esto se llama negligencia, cómo pueden pasar por alto que mi hija es alérgica al colocar alimentos sin avisar en su mochila???
Le administré un corticoide, la lavé, le dí teta, le puse leche en los ojos y se durmió... al otro día estuvo mejor, aunque edematizada, al siguiente tuvo fiebre y hoy diarrea...
Javier fue a halar al jardín, planteó la seriedad del hecho, se deshicieron en disculpas, concluyeron en que ya no se repartirán bolsitas (además del chocoarroz contenía una mamaderita de cotillón, con un altísimo riesgo de aspiración, ya que la tapa se salía con facilidad)
Yo, que en los momentos críticos mantengo la calma y actúo; comienzo a derrumbarme ahora que todo pasó, y estoy presa del pánico, y lloré mucho, tengo dudas de todo, y miedo y desamparo...
Pero tengo la tendencia de capitalizar todas las situaciones, y convertirlas en aprendizaje... así que leí mucho otra vez, aprendí un poco más, aprendimos todos algo de esto, voy a preparar material para llevar al jardín, para tener disponible para que cada persona que esté a cargo de mi hija de ahora en más sepa qué hacer y qué no hacer...
Y tendré por ahora la ardua tarea de encontrar el equilibrio entre cuidar y sobreproteger ... porque no puedo relajarme tanto como hasta ahora, pero no puedo controlarlo todo tampoco.
Mientras tanto celebro que mi hija es consciente de su condición y confía en mí y en los adultos que la cuidamos, esta es la tarea más ardua: no decepcionarla-

miércoles, 9 de enero de 2013

Volviendo...

Entre todos los cambios que me generó la maternidad uno muy intenso fue en relación a lo laboral. Tengo una vocación desde muy niña: docente de sordos, e intérprete de lengua de señas, la sostuve, estudié, me recibí, (de hecho comencé a trabajar antes de recibirme), hice mi camino, mi carrera, me perfeccioné, logré hacerme un nombre, un lugar...
y me embaracé...
Y ya ahí comenzó mi crisis, no tenía ganas de trabajar, mi viaje de preparación para el parto capturó gran parte de mi atención y libido, la fascinación de ese ser creciendo y moviéndose dentro mío me dejaba cada vez menos lugar para atender otras cosas...
Me retiré con licencia antes de tiempo... y postergué todo lo que pude la licencia post maternidad... y cuando ya no pude pedí sin goce de sueldo...
La fascinación continuaba, mis cambios internos, mi viaje por las aguas puerperales no me permitían conectar con todo lo que es necesario para volver a mi trabajo.
A mitad de año hice un movimiento y volví a dar clases de LSA y comencé a conectar, poco a poco con la esencia de mi YO pre-maternidad... Yo me definía desde mi profesión, ocupaba gran parte de mi tiempo, mi energía, mis pensamientos... no podía pensar en otra forma de trabajar y esa entrega total es imposible para mi ahora.
Pero aquello de "poner el carro en movimiento que los melones se acomodan solos" es bastante real... pues al retornar a las clases volvió a encenderse la llamita, el deseo, el placer por el trabajo, por enseñar... esa energía que se renueva luego de una clase, por lo que diste y por lo que te dieron... y surgió una nueva forma, no sé si mejor o peor, sólo distinta: siento que puedo entrar y salir de la clase sin dejar todo, ni llevarme todo, parte de mi ser, de mi entrega, de mi energía están ahí, y una parte se reserva sola para lo que me espera en casa. Y me sentí bien con esta nueva transformación.
Por otro lado, yo decidí quedarme en casa para maternar, para ser mamá. La licencia sin goce de sueldo implicó reducir gastos y allá se fue la sra que venía a limpiar... Nunca me definí como ama de casa, no me sale, no soy buena, me cuesta... Y llegó el momento en que quedarme en casa sería quedarme a ser ama de casa, y no me sienta bien ese rol.
Así que volví al ruedo, a la escuela, el último bimestre del año, a ver qué pasaba.
Poco a poco comencé a reencontrarme con mi lugar, a recuperar algunas relaciones que vale la pena conservar, a ignorar lo que no me sirve, a administrar mis energías y a decidir dónde conecto y donde no, y nuevamente pude disfrutar sin que Todo se quede allí.
Y la llamita se fue avivando y dando cada vez más calorcito...
Para el año que viene pedí el grupo de los más pequeños, preescolar, el juego, el lenguaje, el asombro... ese es mi lugar,
Estoy feliz de haberme dado el tiempo necesario, de haberme reencontrado, de respetar mis tiempos...
Feliz de volver a un sitio y descubrir que hice falta, que me esperaban, que me valoran...
Feliz de volver a trabajar con una persona con quien aprendo y disfruto!
Feliz de volver a sentir ganas de investigar y aprender...
Feliz de volver.