Durante el embarazo y el primer tiempo de puerperio leí muchas cosas acerca de parto respetado, lactancia materna y crianza con apego, sobre todo experiencias y relatos de otras mamás que generosamente comparten sus vivencias en la red, para ayudar y acercar a nuevas mamás, para tender la urdimbre, para intentar no sentirnos tan solas con un bebé en brazos y tomando decisiones algo diferentes a la mayoría. Me sumo: comienzo a escribir mis vivencias, no sé si son sólo para mí, o para Ona cuando crezca… o quizás sirvan para compartir con otras mamás, para aportar mi granito de arena a una sociedad más amable con los bebés, sus papás y su forma de criar.

sábado, 19 de febrero de 2011

A los 5 meses, 13 días: Primer susto!

Ayer estuvimos un rato en casa (estamos remodelando para que Ona tenga su habitación), han terminado de pintar, de plastificar, sólo faltan
los detalles y la limpieza y estaremos en condiciones de mudarnos (3días??)!!!  Luego de más de 2 meses de no habitar nuestro hogar merendamos en la nueva barra de la cocina, improvisando asientos con los tachos de pintura. Ona en el fular, contenta, compartiendo todo, como siempre.
Al regresar y luego de una siesta, Ona se despertó con el ojo derecho hinchado y moradito… ¡Qué susto! ¡Qué fea sensación! Como soy alérgica y me ha pasado varias veces en mi vida, imagino que fue eso: una alergia… ¿A qué?? Difícil saberlo con exactitud, pero me inclino a pensar que fue por inhalar algún producto en casa (pintura, plastificado, solvente, polvo, ¿?…. )
La bañamos, llamamos al pediatra y por si acaso, Javi fue a comprar unas gotas de corticoides, para estar tranquilos por si evolucionaba hacia las vías respiratorias, cosa que gracias a dios no ocurrió. Luego del baño le hice una compresita con una gasa empapada en leche materna fría.
Se despertó mejor, aún está un poco inflamado, pero ya pasará… (también el susto... y la culpa…)

domingo, 13 de febrero de 2011

Parir...


Parir no es sinónimo de dolor, ni de miedo, no está ligado a la enfermedad, ni a los hospitales, ni a la muerte.
Para parir no se necesita un curso, ni anestesia, ni un bisturí que agrande el paso…
Parir no es asunto sólo de la mujer, porque así como no se puede hacer el amor sola, para parir es imprescindible la presencia, el sostén , la participación… el cuerpo del compañero.
Nosotros parimos juntos, en el mismo sitio donde la gestamos, en nuestra cama. El trabajo de parto … por toda la casa… como nos hemos amado durante estos años.
Ona asomó su cabecita entre las piernas de los dos, sentados frente a frente, abrazados, besándonos, ofreciéndole una entrada al mundo amable, pacífica, respetuosa y contenida.
Al abrir sus ojitos nuevos, instantes después de nacer, vio la cara de sus padres, recibiéndola entre besos, con lindas y suaves palabras y lágrimas de emoción. Mis brazos la rodearon y la acercaron a la teta, y comenzó a mamar, aún unida a mí por el cordón, que luego su papá cortó, una vez que cesó de latir.

No nos separaron ni nos violentaron. No hubo indicaciones arbitrarias, ni posiciones limitadas.

Parimos en paz, nos convertimos en tres a nuestro modo, como pudimos, como quisimos, como supimos…

Seguros, ante la mirada atenta, cálida y respetuosa de la partera y la doula, alentándonos a buscar, a descubrir, a seguir nuestro instinto, nuestra propia sabiduría de padre, madre e hija...

... Acompañándonos en el mágico trance de convertirnos en familia...
... Cuidando que nada perturbe el sagrado momento de parir y nacer.



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Durante el embarazo y el primer tiempo de puerperio leí muchas cosas acerca de parto respetado, lactancia materna y crianza con apego, sobre todo experiencias y relatos de otras mamás que generosamente comparten sus vivencias en la red, para ayudar y acercar a nuevas mamás, para tender la urdimbre, para intentar no sentirnos tan solas con un bebé en brazos y tomando decisiones algo diferentes a lo “socialmente aceptado”. Durante todo ese tiempo pensé en escribir mis sensaciones y no me hice el tiempo de hacerlo. Hoy son ya tantas las cosas que no escribí y tantas las nuevas vivencias que voy teniendo que ya no quiero que se me escapen más. Aquí estoy, escribiéndolas, no sé si son sólo para mí, o para Ona cuando crezca… o quizás sirvan para compartir con otras mamás, para aportar mi granito de arena a una sociedad más amable con los bebés, sus papás y su forma de criar… por ahora, sólo escribo.